Archive for March, 2008

Relato de un emprendedor de éxito

Monday, March 31st, 2008

Creo que podemos aprender mucho leyendo a los grandes emprendedores. No sé si a todos les sucede igual, pero a mí me han enseñado a cambiar mi forma de pensar y de alguna manera los interpreto como guías. Personas que, a través de su conducta, me hacen ver con mayor claridad cual es el camino que debo seguir.

No quiero repetir el mismo error que, según creo, comete la mayoría. Cuando se enfocan sólo en técnicas específicas sin tener una visión global del problema. Como si alcanzar el éxito fuese posible a través de un simple manual de instrucciones y sin tener en cuenta el factor humano. Que, y de esto no tengo la menor duda, es lo más importante. Para mí, no hay éxito posible si antes no crecemos como personas. Bueno, por algo hay tanta gente que no deja de fracasar y vive en la pobreza toda la vida.

Dale Carnegie es un autor de éxito que me agrada mucho leer. Sus historias rebosan de experiencias motivadoras. Relatos estimulantes que tienen mucho valor para mí. Su propia vida es un modelo para cualquier emprendedor. Él no nació rico y famoso; sino que, como muchos, tuvo que luchar para abrirse camino y sus primeros pasos fueron difíciles. Así lo cuenta en uno de sus libros:

          “A los veintitrés años yo era uno de los jóvenes más infelices que había en Nueva York. Vendía motores de camiones para ganarme la vida. No tenía la menor idea de qué era lo que hacía funcionar un motor. Pero eso no era todo: ni siquiera me interesaba aprenderlo. Detestaba mi trabajo. Detestaba vivir en una barata habitación amueblada en la calle 66 Oeste, una habitación llena de cucarachas. Todavía me acuerdo de que yo tenía un montón de corbatas colgadas en las paredes, y cuando iba a sacar una cada mañana, las cucarachas escapaban en todas direcciones. Detestaba tener que comer en restaurantes baratos y sucios, que seguramente también estaban llenos de cucarachas.
          “Regresaba todas las noches a mi solitaria habitación con un terrible dolor de cabeza, que se alimentaba y nutría con las desilusiones, las preocupaciones, la amargura y la rebeldía. Me rebelaba porque los sueños que yo había acariciado allá por los tiempos en que estaba en el colegio se habían convertido en pesadillas. ¿Esto era la vida? ¿Era esta la aventura vital que yo había esperado con tanta ansiedad? ¿Era esto todo lo que la vida iba a significar para mí, ocupado en un trabajo que despreciaba y sin esperanza alguna para el futuro? Ansiaba tener tiempo para leer. Ansiaba escribir los libros que había soñado escribir cuando estaba en el colegio.
          “Sabía que tenía todo para ganar y nada para perder si abandonaba el trabajo que detestaba. No estaba interesado en hacer mucho dinero, pero sí me interesaba vivir mucho. En suma, había llegado a un Rubicón, a ese momento de decisión que debe enfrentar la mayoría de los jóvenes cuando comienzan a vivir por su cuenta. De modo que tomé mi decisión, y esa decisión alteró por completo mi futuro. Ha hecho que el resto de mi vida fuera feliz y satisfactoria más allá de mis utópicas aspiraciones.
          “Esta fue mi decisión: abandonaría el trabajo que detestaba y, dado que había pasado cuatro años estudiando en el State Teachers College de Warrensburg, Missouri, estudiando para ser docente, viviría dando clases a adultos en las escuelas nocturnas. De este modo tendría el día libre para leer libros, preparar las clases, escribir novelas y cuentos. Yo quería ‘vivir para escribir y escribir para vivir’.”

Dale Carnegie

Ganar mucho dinero y lograr una mejor calidad de vida

Monday, March 31st, 2008

La realidad es que todos buscamos ser felices, tener una excelente relación con nuestros seres queridos, convertirnos en mejores personas, enriquecer nuestra vida espiritual, estar en paz con nosotros mismos, y ayudar a los demás en la medida de nuestras posibilidades. Todos, objetivos nobles y sensatos. Ahora, ¿se puede hacer esto sin dinero en el bolsillo?

Y aquí comienza la polémica. Algunos dirán que sí, que es posible lograrlo sin tener dinero, y que la parte espiritual de nuestra existencia nada tiene que ver con el vil metal. No digo que es imposible tener una buena calidad de vida sin tener dinero en el banco, creo, eso sí, que es mucho, mucho más difícil.

Cuando trabajaba en relación de dependencia mi vida no era un infierno, jamás pasé hambre, aunque, en los últimos días del mes, contaba las monedas que me quedaban y tenía que privarme de muchas cosas para poder sobrevivir hasta cobrar el próximo sueldo. Esto, sin mencionar que los trabajos que realicé no eran de mi agrado y pasaba la jornada esperando a que el reloj marque la hora de salida. Gran parte de mi vida la invertí así, sin poder disfrutarla, y a cambio de un sueldo miserable.

Hoy puedo ver las cosas con claridad y disfrutar de cada hora del día, tranquilo, sin presiones externas, sin nadie que me de órdenes, a mi ritmo. Hoy tengo un horizonte, proyectos, ambiciones; mucho tiempo para dedicarle a mi familia, para aprender y mejorar en todos los aspectos. Creo que esto sí es tener una mejor calidad de vida. Ahora trabajo sólo para mí, gano más dinero, sé que puedo ganar mucho más si ese es mi deseo. Me siento feliz por haber recuperado mi libertad y haberme convertido en dueño absoluto de mi destino.

Es verdad, el dinero no lo es todo, pero pienso que en esta sociedad, el que no lo tiene, se convierte en esclavo de él.

Para triunfar en los negocios, y también en la vida

Monday, March 31st, 2008

Talento, perseverancia y un deseo inquebrantable de triunfar son los ingredientes necesarios para alcanzar el éxito. Y esta es la receta que utilizaron los grandes hombres y mujeres que no se conformaron con, lo que hace la mayoría de las personas, seguir a la manada. No fueron seres con dones especiales, de haber sido así, no hubieran tenido que pasar parte de su vida rodeados de penurias y privaciones. No, ellos y ellas lucharon sin tregua para materializar sus sueños. Lo que diferencia a estos seres de la multitud, es que tuvieron el valor de comenzar, y una vez en marcha, no se rindieron ante nada.

          “A principios del siglo diecinueve un joven en Londres aspiraba a ser escritor. Pero todo parecía estar en su contra. Sólo pudo ir a la escuela cuatro años. Su padre había sido encerrado en la cárcel por no poder pagar sus deudas, y este joven con frecuencia sintió el hambre. Finalmente consiguió un trabajo pegando etiquetas a las botellas en un depósito infestado de ratas, y por la noche dormía en una escuálida habitación en un ático con otros dos muchachos, hijos de los barrios bajos de Londres. Tenía tan poca confianza en su capacidad para escribir que escondió y luego envió por correo su primer manuscrito en la oscuridad de la noche de modo que nadie pudiera reírse de él. Cuento tras cuento fueron rechazados. Finalmente llegó el gran día en que uno de ellos fue aceptado. Es verdad que no le pagaron por él, pero un editor lo había elogiado. Un editor le había brindado su reconocimiento. Estaba tan emocionado que caminó sin rumbo por la ciudad con lágrimas cayéndole por las mejillas.
          El elogio, el reconocimiento que había recibido al lograr que se imprimiera uno de sus cuentos le cambiaron la vida. Si no hubiera sido por aquel aliento, podría haber pasado toda su vida trabajando en lugares infestados de ratas. Tal vez usted conozca el nombre de aquel joven. Se llamaba Charles Dickens”.

Del libro “Descúbrase como lider”, Dale Carnegie.