El arte como negocio
Tuesday, April 29th, 2008
Está en el imaginario de mucha gente que el arte no es negocio. Hasta muchos de los grandes artistas de la historia debieron esperar a morirse para que sus obras se vendieran por millones. Yuri Zatarain, artista plástico mexicano, ha podido hacer del arte algo rentable… muy rentable.
¿Cómo lo hizo? Antes que nada dividió su negocio en dos mercados distintos. Por un lado, vende en una galería obras exclusivas, piezas únicas para exigentes, a un valor alto cada una. Y por otro lado, creó la marca Pretta para comercializar obras en serie, a precios más económicos, para decoración de hogares. Con esta doble variante, el pintor vende unas 1500 piezas por semana.
Con el correr del tiempo, Yuri se dio cuenta que en realidad, las dos variantes de venta se retroalimentaban entre sí. Al introducir sus diseños masivamente a través de Pretta, sus obras originales cobraban aun más interés y se publicitaban.
Al hablar sobre el éxito de sus ventas, Yuri reconoce el trabajo en equipo: “Sé que yo soy la parte más importante del proyecto porque soy el creativo, pero sin el aporte y el trabajo de mis socios que se ocuparon de vender la idea, no hubiese llegado a facturar lo que estamos facturando hoy”.
Y gracias a esa visión comercial que supo aportarle a la parte artística, Yuri no se queda en los laureles ya conseguidos sino que va por más: está por lanzar una nueva marca, “Feel by Yuri Zatarain”, dedicada al diseño de interiores para hoteles, un nicho que cree poder explotar bien con el nombre propio ya instalado internacionalmente.
Fuente: Mundo Ejecutivo
La peor de las cosas para un emprendedor debe ser tener que dar un paso al costado (o que se lo hagan dar) del propio negocio que imaginó y fundó. “Muchas veces un emprendedor o empresario no es un buen administrador, y en esos casos hay que tomar una decisión”, explica Andrés Camus, uno de los socios de Casas & Ideas, firma creada por Mauricio Russo, a quien desplazaron de la compañía en 2005.
“El secreto para competir contra los grandes es saber encontrar un nicho poco explorado y concentrarte en él”, explica Adolfo Olguín, director de Compu Dabo, una empresa que ya tiene 20 años en el mercado de la informática.