Empresarios exitosos

“El dinero trabajará por mí”, John Davison Rockefeller

Monday, May 5th, 2008

Amante del dinero, el hombre de las muchas vidas que naciera en 1839 en los Estados Unidos de una familia de inmigrantes judíos-alemanes, en sus modestos inicios llevó un libro al que llamó “Mayor A” y que junto a su autobiografía “Random Reminiscences”, se constituyeron en una obra perfecta de su enorme capacidad negociadora y la ambición ilimitada de pródigo empresario.

El fue quien vendía a sus compañeros de escuela piedras de colores y de formas variadas lo que le proporcionó sus primeras entradas al acumular esos ingresos en un tazón azul al que denominó su primera caja fuerte. A partir de allí quedó demostrado su talento para las transacciones financieras.

Cierto día decidió contar su tesoro y se encontró con la suma de cincuenta dólares, justamente y por esas cosas del destino, un granjero de los alrededores necesitaba exactamente esa suma para saldar una deuda de forma urgente, y ahí estaba el pequeño gran John que se la facilitó a un interés del 7% anual, descubrió azorado que su capital dado en préstamo retornaba a su bolsillo con 3 dólares y medio de interés. A partir de ese momento su frase “decidí hacer trabajar al dinero en mi lugar” fue emblema de millones de emprendedores del mundo entero, mientras su nuevo compañero de ruta contable sería “El registro A”, el más fiel registro de disciplina y orden del debe y el haber como códigos de su vida. Había descubierto, entonces, que el dinero bien utilizado genera capital. Fogueado por su padre en el campo de las utilidades lucrativas, hacer dinero fue su talento natural. Invirtió en cuantiosos rubros, hasta llegar a controlar el 90% de las refinerías de petróleo de Estados Unidos, y poco después ejercería el monopolio de los canales de distribución.

Organización y una férrea energía fueron también los rasgos que lo llevó a ser uno de los hombres más poderosos del mundo. Se calcula que su fortuna personal llegó a alcanzar los 1.000 millones de dólares, mientras que sus aportes filantrópicos, del que no era muy afecto, alcanzaron los 550 millones.

Emprendedor autodidacta, Soichiro Honda (Honda Motor Company)

Saturday, May 3rd, 2008

Soichiro Honda, el poderoso empresario japonés de la industria automotriz, nació en 1906 en un pequeño pueblo de la provincia de Shizuoka (Japón). Ya desde niño manifestó su inclinación por la mecánica. Uno de sus hábitos en esa época era pedirle a su abuelo que lo llevara a ver una máquina que descascaraba arroz en una granja vecina:

“Amaba el olor del combustible, que apestaba, el ruido que hacía, las nubes de humo que lanzaba, y me pasaba horas agachado observando la máquina mientras mi abuelo me apresuraba a volver a casa.”

Su vida académica no fue para nada brillante, y según sus propias palabras, fue un pésimo estudiante:

“En la escuela obtenía malas notas. Eso no me causaba ninguna pena. Mi universo estaba en otra parte, entre las máquinas, los motores y las bicicletas.”

Y este es el valor que le otorgaba a un diploma:

“Un diploma es menos útil que una entrada de cine. Con una entrada de cine uno puede al menos entrar en una sala y pasar una buena velada; pero con un diploma, no se está muy seguro de poder entrar en la vida”.

Pese a todo, la pasión que sentía por su trabajo era cada vez mayor y no bajó nunca los brazos a pesar de las dificultades que se presentaban. El relato de aquellos gloriosos días también está presente en sus memorias:

“Cuando empecé a fabricar motos, los profetas de los malos augurios, a veces mis mejores amigos, venían a desalentarme. ‘Mejor sería que compraras un taller mecánico. Harías mucho dinero. Hay muchos vehículos que reparar en este país’. Yo no los escuché y, pese a sus opiniones pesimistas, el 24 de septiembre de 1948 creé la compañía Honda Motor, que hoy brilla en todo el mundo”.

“Estábamos tan pobres, con un débil capital de un millón de yenes, y éramos muy conscientes de que corríamos un riesgo inmenso. Apostábamos a levantar un sector industrial en un momento en que toda la industria de nuestro país estaba destruida. Nos planteábamos absurdamente vender motores mientras que, en lo inmediato, la gente era demasiado pobre para comprar siquiera nafta, y sabiendo que más adelante, si la situación mejoraba, por cierto preferirían comprar autos en lugar de motos. El menor análisis prospectivo que hiciéramos nos fallaba en contra”.

Para finalizar, los cinco puntos que Soichiro Honda adoptó como filosofía para alcanzar el éxito en los negocios:

1) Actuar siempre con ambición y juventud.
2) Respetar las teorías sanas, encontrar las ideas nuevas y emplear nuestro tiempo para el mejor rendimiento.
3) Encontrar placer en nuestro trabajo y hacerlo en condiciones agradables.
4) Buscar constantemente una cadencia armoniosa del trabajo.
5) Tener siempre presente el valor de la investigación y el esfuerzo.

Fuente: “Mi primer millón”, Charles-albert Poissant, Christian Godefroy

El emprendedor sin competencia, Bill Gates

Saturday, May 3rd, 2008

Acusado de ser emblema del monopolio informático, desde su nacimiento padeció una enfermedad poco conocida, el Síndrome de Asperger, que lo hacía convivir consigo mismo más tiempo que cualquier niño de su edad soportaría. Su aislamiento acentuado también marcaba diferencias con respecto a su mayor coeficiente, lo que le demandaba un agudo entrenamiento intelectual.

Quizás fue en ese recorrido que comenzó a engendrar lo que abriría las puertas de un nuevo modo de comunicarse, Microsoft, el sistema operativo para computadoras personales más utilizado del mundo que creó en 1975 con Harvard en el recuerdo. A partir de allí, su vida respondería en binario y a cuenta de un minicircuito integrado o chip.

A medida que el tiempo transcurría el inquieto Williams III se contactó por sí mismo con Altair, y con la ayuda de su madre arribó en IBM, por lo que este joven de posición acomodada comenzaba a tejer las redes de su imperio informático y quienes en un comienzo lo ignoraron pronto lo recibirían con los brazos abiertos, tal el caso Apple.

Personalmente lejos de quienes vieron en él más sueños que negocios rentables, y que hoy se manifiestan como sus principales competidores, no hace caso de las acusaciones que lo señalan de abuso de posición dominante para diversificar sus productos, como el caso del navegador Internet Explorer, el reproductor de archivos multimedia, Windows Media Player, o el sistema de mensajería instantánea MSN Messenger incluido en el sistema operativo Windows.

Los cierto es que Mr. Microsoft les dio la oportunidad en sus comienzos, ahora con bienes calculados en más de $60.000 millones de dólares según Forbes, sólo piensa en su retiro de la mano de su esposa Melinda French con el sólo objeto de trabajar en su Fundación dedicada a reequilibrar oportunidades en salud y educación a nivel global, y a disfrutar entre tantos otros gustos, de un manuscrito de Leonardo da Vinci por el que desembolsó la suma de 25 millones de dólares.