Archive for the ‘Escritores famosos’ Category

Un ejemplo de liderazgo, Dale Carnegie

Sunday, March 30th, 2008

En su libro [Cómo ganar amigos e influir sobre las personas], Dale Carnegie nos relata lo que para él es un claro ejemplo de liderazgo:

“…Una de las primeras personas en el mundo norteamearicano de los negocios a la que se le pagó un salario anual de más de un millón de dólares (cuando no había impuesto a los ingresos y una persona que ganaba cincuenta dólares a la semana podía vivir muy bien), fue Charles Schwab. Andrew Carnegie lo había elegido para ser el primer presidente de la recién formada United States Steel Company, en 1921, cuando Schwab tenía sólo treinta y ocho años de edad…

“…¿Por qué pagaba Andrew Carnegie a Charles Schwab más de un millón de dólares por año, o sea unos tres mil dólares por día? ¿Por qué?
¿Acaso porque Schwab era un genio? No. ¿Porque sabía más que los otros técnicos acerca de la fabricación del acero? Tampoco. Charles Schwab me ha confesado que trabajaban con él muchos hombres que sabían considerablemente más que él acerca de la fabricación del acero.
Schwab aseguraba que se le pagaba ese sueldo sobre todo por su capacidad para tratar con la gente…

“…Charles Schwab tenía un capataz de altos hornos cuyo personal no producía su cuota de trabajo.
-¿Cómo es -preguntó Schwab- que un hombre de su capacidad no consigue que esta planta rinda lo que debe?
-No sé -respondió el hombre-. He pedido a los obreros que trabajen más; les he dado el ejemplo; los he regañado; los he amenazado con el despido. Pero nada se consigue. No producen, y nada más.
Estaba cayendo el día, poco antes de que entrara a trabajar el turno de la noche.
Déme un trozo de tiza -dijo Schwab. Y luego, volviéndose a un obrero cercano: ¿Cuántas veces descargó el horno el turno de hoy?
Sin decir palabra, Schwab trazó un gran número seis en el piso y se alejó.
Cuando entró el turno de la noche, los obreros vieron el seis y preguntaron qué significaba aquello.
-Hoy estuvo el jefe -fue la respuesta- y después de preguntarnos cuántas veces descargamos el horno, escribió en el piso ese seis, el número que le dijimos.
A la mañana siguiente volvió Schwab al taller. El turno de la noche había borrado el seis y escrito un siete.
Cuando los obreros diurnos fueron a trabajar, vieron esa cifra. ¿De modo que los de la noche creían ser mejores, eh? Bien: ya les iban a enseñar a trabajar. Se pusieron a la tarea con entusiasmo y cuando se marcharon aquella noche dejaron en el piso un enorme número diez.
A poco, este taller, que se había quedado atrás en producción, rendía más que cualquier otro de la fábrica. ¿Cuál es el principio?
Dejemos que Charles Schwab nos lo diga. “La forma de conseguir que se hagan las cosas -dice Schwab- es estimular la competencia. No hablo del estímulo sórdido, monetario, sino del deseo de superarse.”
¡El deseo de superarse! ¡El desafío! ¡Arrojar el guante! Un medio infalible de apelar a los hombres de carácter…

“…Charles Schwab pasaba por uno de sus talleres metalúrgicos, un mediodía, cuando se encontró con algunos empleados fumando. Tenían sobre las cabezas un gran letrero que decía: “Prohibido fumar”. Pero Schwab no señaló el letrero preguntando: “¿No saben leer?” No, señor. Se acercó a los hombres, entregó a cada uno un cigarro y dijo: “Les agradeceré mucho, amigos, que fumen éstos afuera”. Ellos no ignoraban que él sabía que habían desobedecido una regla, y lo admiraron porque no decía nada al respecto, les obsequiaba y los hacía sentir importantes…”

Ideas de Robert Kiyosaki (Padre rico, padre pobre)

Tuesday, March 25th, 2008

Segun Robert Kiyosaki, autor del exitoso libro [Padre rico, padre pobre], una de las claves por las cuales los ricos se hacen cada vez más ricos es que utilizan lo que el llama “apalancamiento”. Una de las virtudes de Kiyosaki que admiro es la capacidad para exponer sus ideas en forma muy simple y clara, cosa que cualquier persona las pueda entender. El siguiente extracto es del libro “Queremos que sean ricos” que Robert Kiyosaki escribió con el multimillonario Donald Trump.

“Desde la época de las cavernas el hombre a buscado el apalancamiento. Dos de las primeras formas de apalancamiento fueron el fuego y la lanza, que permitían al hombre apalancarse sobre un entorno hostil. Cuando un niño tenía la edad suficiente, sus padres le enseñaban a encender fuego y a utilizar la lanza para protegerse y conseguir alimento. Años después, la lanza se hizo más pequeña y se desarrollaron el arco y la flecha, formas más elevadas de apalancamiento. Como vimos, apalancamiento es la capacidad de hacer más con menos. El arco y la flecha son un ejemplo de hacer más con menos en relación con la lanza”.

“Con el tiempo, el hombre siguió desarrollando nuevas formas de apalancamiento. Aprender a montar fue una muy poderosa. El caballo no sólo se utilizó para transporte y para arar la tierra sino como un poderoso instrumento de guerra”.

“Cuando se desarrolló la pólvora, los gobernantes que tenían cañones conquistaron a los que no…”

“…Actualmente, los países que controlan las reservas de petróleo tienen apalancamiento sobre la mayor parte del mundo”.

“La radio, la televisión, la computadora en que estoy escribiendo e Internet son formas de apalancamiento. Cada nuevo avance se traduce en riqueza y poder para quienes tienen el acceso y los conocimientos para utilizar estas herramientas”.

“Si quieres ser rico y no ser víctima de los cambios globales, es importante que desarrolles la palanca más importante de todas: tu mente”.

(Del libro: “Queremos que seas rico” de Donald Trump y Robert Kiyosaki)

Si nos referimos a un ejemplo doméstico, el poder de palanca es lo que utilizan los dueños de las redes de blogs para, como dice Kiyosaki, hacer más con menos, cuando utilizan los servicios de redactores independientes para proveer de contenidos a sus publicaciones. De esta forma, explotando el esfuerzo de sus editores, consiguen la expansión de sus negocios con muy poco esfuerzo. Lo mismo sucede con los empleados en general, son meras palancas al servicio de sus patrones. Por eso creo que la única vía para lograr la libertad financiera es usar el poder del apalancamiento. De lo contrario, seremos víctimas de él y nos convertiremos, aun sin desearlo, en instrumentos al servicio de los demás.

Para tener éxito en los negocios, según Dale Carnegie

Tuesday, March 25th, 2008

Cuando leí por primera vez el título del libro de Dale Carnegie, “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas” pensé que se trataba de un compendio de trucos y artimañas para manipular a la gente. Apenas comencé a leerlo, todos los prejuicios que albergaba respecto a su contenido se desvanecieron por completo. Y al finalizar su lectura, comprendí que el material que tenía en mis manos no sólo era de excelente calidad, sino también una poderosa herramienta para cualquier emprendedor.

En la primera parte hay una frase que me causó mucha gracia y que de alguna manera resume todo el libro: “Si quieres recoger miel, no des puntapiés a la colmena”. Esto puede sonar obvio, pero pienso que muchos de nosotros no aplicamos este elemental principio en nuestras relaciones. ¿O acaso, en determinados momentos de nuestras vidas, no hemos pateado colmenas en busca de miel?

Creo que el éxito en nuestros emprendimientos, cualesquiera sean, no se consigue nada más que apelando a cuestiones técnicas propias del rubro al que nos dediquemos. Es decir, no se trata sólo de ganar dinero, sino de lograr una buena calidad de vida. Y para eso, necesitamos algo más que frías técnicas de mercadeo; tenemos que crecer como personas y lograr una relación armoniosa con nuestro entorno, porque pienso que este es el camino para alcanzar nuestro máximo potencial.

En el prólogo de su obra, Dale Carnagie lo explica de esta manera:

“Tratar con la gente es probablemente el mayor problema que se afronta, especialmente si se es una persona de negocios. Sí, y también si se es un contador, una ama de casa, un arquitecto o un ingeniero. La investigación y el estudio realizado hace pocos años bajo los auspicios de la Fundación Carnegie revelaron un hecho muy importante y significativo: un hecho confirmado más tarde por los estudios adicionales efectuados en el Instituto Carnegie de Tecnología. Estas investigaciones demostraron que aun en los ramos tan técnicos como la ingeniería, alrededor del quince por ciento del éxito financiero de cada uno se debe al conocimiento técnico, y alrededor del 85 por ciento se debe a la habilidad en la tecnología humana: la personalidad y la capacidad para tratar con la gente.”

“Durante muchos años dirigí cursos en el Círculo de Ingenieros de Filadelfia y también en la rama de Nueva York del Instituto Norteamericano de Ingenieros Electricistas. Por mis clases han pasado probablemente más de mil quinientos ingenieros. Fueron a ellas porque comprendieron finalmente, al cabo de años de observación y experiencia, que frecuentemente el personal mejor pagado en el ramo de la ingeniería no es el que conoce más ingeniería. Por ejemplo, se puede contar con los servicios simplemente técnicos de ingenieros, contadores, arquitectos o cualquier otro profesional, por un salario fijo. Pero el hombre que dispone de conocimientos técnicos más la habilidad de expresar sus ideas, para asumir la dirección, y para despertar entusiasmo entre los demás, esa persona tiene posibilidades de aumentar indefinidamente sus ingresos.”

(Del libro: “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas” de Dale Carnagie)