Archive for the ‘Historias de emprendedores’ Category

Emprendedor y fanático de los Beatles, de hobby a negocio lucrativo

Wednesday, May 7th, 2008

José Estrella es fanático de los Beatles desde que tenía 13 años, y ya de grande tuvo la oportunidad de viajar a Inglaterra. Una vez llegado a Londres, intentó buscar alguna tienda del famoso grupo inglés, pero no encontró nada. Luego, ya en la ciudad de Liverpool, encontró algunos locales de souvenirs, pero cada uno tenía cosas distintas y ninguno englobaba todo lo que él hubiese querido.

Durante el viaje de vuelta a su país, un poco desilusionado con lo encontrado en suelo inglés, José se entusiasmó con poner su propia tienda beatle con todo lo que él -fanático- consideraba que debía tener.

“Me preguntaba qué podía buscar un beatlemano, así que empecé a surtirme de parafernalia beatle que se vendía en festivales internacionales de Las Vegas, Nueva York, Chicago. Con esta mercancía y con algunos de los discos que ya tenía en mi colección armé un stock para mis ventas”, cuenta José.

Como todo negocio nuevo con bajo presupuesto, el inicio no fue fácil y los dos primeros años de la tienda fueron a pérdida, sobre todo porque la gente compraba en bajas cantidades. La persistencia empujada por el propio fanatismo del emprendedor fue clave para dejar que el “boca a boca” haga su trabajo.

José reúne en su local todo tipo de productos beatles: desde un bolígrafo de un dólar, hasta un auténtico bajo Hofner 1968 (con estuche original) que tiene un precio de 3.800 dólares.

Hoy el negocio de José Estrella ya está dando ganancias, y el dueño, mientras vende las reliquias que posee, trata de contar historias e inculcarles a los más jóvenes su gran pasión por el cuarteto de Liverpool.

Fuente: Mundo Ejecutivo

Emprendimiento musical: Alfonso Otero, creador de Party Dj’s

Wednesday, May 7th, 2008

Todo empezó en los 80, cuando Alfonso y un grupo de amigos adolescentes pensaron la idea de organizar fiestas con la intención de ganarse unos pesos para poder seguir comprando los discos de moda, la gran pasión del grupo de amigos.

Así comenzaron a organizar las fiestas y a comprar más y más discos, hasta que vieron la necesidad de incorporar iluminación adecuada y entonces compraron también luces, para luego darse cuenta de que el sonido salía medio bajo, y entonces incorporaron unos amplificadores bien potentes, hasta que se dieron cuenta de que sin querer ya tenían toda una empresa…

Ese fue el comienzo algo casual de Party Dj’s, empresa que al día de hoy se encarga de la organización de todo tipo de fiestas y eventos, tanto sociales como corporativos,

El caso de Party Dj’s es un ejemplo de que a veces una empresa puede nacer sin siquiera estar contemplada por los mismos dueños, que tardaron años en formalizar esto como negocio y darse cuenta del capital que tenían. Cuando tomaron conciencia de eso, comenzaron a ofrecer sus servicios de manera más profesional, que incluyó como premisa fundamental el buen trato con el cliente, quien es en definitiva el dueño de la fiesta: “A diferencia de otros, no ponemos música que no piden, nos acoplamos a lo que el cliente quiere escuchar y su temática de fiesta”, comenta Alfonso.

A medida que pasaron los años, Party Dj’s ha ido creciendo en paralelo con los avances tecnológicos. Cuando arrancaron, “llevábamos los 300 discos de vinilo en unas cajas enormes”, recuerda Alfonso. Luego, a comienzo de los 90, con la llegada del CD, ya entraban 500 compactos en una valija. “Hoy tenemos una laptop con 140 mil temas”, concluye Alfonso. También ellos iban ajustando el servicio que ofrecían y de esas modestas fiestas de los 80, hoy ponen a disposición del cliente la posibilidad de ofrecer canapés, valet parking, animador, decoración y hasta el plato principal del evento.

Entre bodas, cumpleaños y fiestas empresariales, Party Dj’s tiene la agenda siempre cargada y su facturación es altísima. Y pensar que empezaron pasando música para comprarse unos discos…

Fuente: Mundo Ejecutivo

Emprendedor y negociante animado, Walt Disney

Wednesday, May 7th, 2008

Tanto su nacimiento recién comenzado el siglo XX, como su muerte, están rodeados de un halo de misterio. Algunos de sus historiadores afirman que su llegada al mundo se produjo en alguna ciudad andaluza, aunque más tarde haya mudado sus aires a una mejor supervivencia en Chicago, algo que investigó en vida para conocer a ciencia cierta sus orígenes, y que al estar desahuciado optó por la criónica como la práctica que lo preservaría hasta que los avances científicos derrotaran el mal que lo llevaría a la muerte para devolverlo a la vida.

Lo cierto es que ninguna de estas especulaciones alteraría la línea trazada por su pluma de genio absoluto y supremo hacedor de películas animadas, con la que supo marcar infancias generacionales a partir de creaciones totalmente alejadas de quienes lo sindicaban con más vinculaciones de poder que aspiraciones artísticas.

Combatido como pocos en su época, se lo señaló no sólo como un gran manipulador de la pantalla grande, sino también como un ejemplo de lo que no se debe hacer bajo el dedo acusador de fumador desquiciado.

El comienzo de la aventura

Alguien dijo que al ser hijo menor poco podía ayudar a su padre granjero, por lo que se recluía en juegos que hacían volar su imaginación de niño con papeles, pinceles y colores que, poco a poco, dieron paso a personajes que ganaron su imaginario hasta que maduraron y vieron la luz.

Quizás esto haya ocurrido en Francia durante la Primera Guerra, cuando alistado como chofer de ambulancias de la Cruz Roja tuvo la osadía entre traslados, de empapelar el interior del vehículo con sus caricaturas.

La manifestación del talento estaba en marcha, pero su arbitraria exigencia, hizo que reconociera que aún debía perfeccionarse si en verdad quería vivir de su vocación.

Con más sueños que matices, merodeó las Bellas Artes de Chicago, al tiempo que se establecía en Kansas para ganarse la vida como publicista en la Gray Advertising Company y luego en el Pesmen-Rubin Commercial Art Studio, diseñando para ambos afiches y logotipos.

Pero es despedido y, sin más, se lanza por cuenta propia. Este fracaso fue más que inmediato y tras su vuelta a la relación de dependencia encuentra en la bolsa de trabajo un espacio en el Kansas City Film Ad Service, una cinematográfica que lo introduce al mundo del dibujo animado.

Allí conoce la técnica que lo sacaría de pobre empleado con dificultades financieras para convertirse en el sagaz creador de “Alicia en el País de las Maravillas”, en donde combinó imágenes reales con dibujos animados, hallazgo que la empresaria Margaret J. Winkler valoró proponiéndole costear el emprendimiento condicionándolo a la realización de una serie con el mismo formato.

La magia productiva de la antropomorfia

Trabajó duro, y con dinero fresco fondeó en Hollywood para fundar sencillamente los Estudios Disney. Tras un tiempo prudencial de lucro, Alicia ya no fue lo que era, y el esposo de la empresaria, el distribuidor Charles Mintz, le propuso la creación de un personaje entre animal y humano.

Es entonces cuando surge Oswald, el conejito feliz, para convertirse en el primo hermano mayor de Mickey Mouse, quien en noviembre de 2008 cumplirá ochenta años desde que asomara por primera vez con voz desde el celuloide, y aunque también se ponga en dudas la paternidad del dibujante sobre este efectivo personaje, es irrefutable que a partir de allí comenzó un recorrido por demás rentable de Mickey y las demás figuras animadas para Walt, y todos los que, aún hoy, conforman el imperio Disney que en la actualidad genera ingresos anuales por más de 30.000 millones de dólares.