Historias de emprendedores

Del subsidio al emprendimiento literario, Joanne Kathleen Rowling

Tuesday, May 6th, 2008

Su nacimiento en Yate, Inglaterra, la predispuso a un viaje aún más fantástico del que emprendiera su hijo dilecto Harry Potter en manos de sus lectores. Estudiante destacada de francés y filología clásica de Exeter, viajó a Francia para perfeccionarse. Tras la muerte de su madre se instaló en Portugal para enseñar inglés. Allí conoció a quien sería el padre de su primera hija. Después de convivir un tiempo, separada y en bancarrota decidió volver y establecerse en Edimburgo, donde su hermana estudiaba derecho. Desempleada y con muchos problemas de dinero, el estado la subsidió con asistencia social hasta que Harry conoció la luz.

Con las mieles del éxito encaminado y lejos de la desilusión del primer intento apostó nuevamente a la estabilidad emocional, y mientras planificaba la llegada de más hijos, avanzaba en la saga que la convertiría en la mujer más rica de Inglaterra, aún superando a la mismísima reina Isabel, algo impensado por la pobre Joanne de los comienzos que fue sometida a la ofensa de rubricar la primera edición de “Harry Potter y la Piedra Filosofal” como J. K. Rowling, ya que según su editor era más confiable ampararse en la firma de un hombre para consolidar un best seller.

Y es que en ese momento, todo era aceptable para esta mujer que había paseado sus ilusiones, de ver publicado su libro, por muchas agencias literarias que menospreciaron la obra que hoy le redituará ganancias a perpetuidad.

Darse el lujo de rechazar propuestas, y ser dueña de algunas excentricidades como tomar vacaciones en las islas Galápagos y África, o poseer tres casas diferentes: dos en Escocia y una muy cerca del Palacio de Buckingham es, en la actualidad, algo corriente para Joanne.

En un informe reciente, la revista Forbes señaló que la fortuna de Rowling asciende a 576 millones de libras esterlinas (845 millones de €, 1144 millones de dólares), convirtiéndose de esta manera, en la única mujer capaz de reunir semejante cifra a partir de un best seller.

Un emprendedor en Silicon Valley, Larry Ellison (Oracle)

Tuesday, May 6th, 2008

Lejos de los prejuicios de otras épocas por ser hijo de madre soltera, Lawrence Joseph Ellison nació en Chicago hace 56 años. Su máximo logro empresarial lo consiguió cuando fundó la compañía de software Oracle. Ególatra y caprichoso, es uno de los personajes más controvertidos del panorama tecnológico actual. Sus estudios no pasaron de la media y nunca llegó a finalizar los universitarios al igual que su archienemigo Bill Gates.

El destino quiso que estuviera en el momento adecuado y en el sitio oportuno mientras trabaja en Ampex, empresa situada en Silicon Valley, en donde se le confió el diseño de una enorme base de datos para la CIA. El nombre del proyecto, que terminó siendo un desastre, era Oracle, pero en el devenir de esta fallida labor encontraría la base de su riqueza. Fundada junto a Bob Miner, actualmente casi todos los principales sitios web del mundo funcionan con el software de bases de datos de Oracle Corporation (ORCL).

Pero como todo emprendedor realizado se anima a predecir el futuro y es muchas veces allí donde radican la mayoría de sus errores. Fue así que predijo hace un tiempo que las PC tontas como las actuales, desaparecerían como los dinosaurios. Quizás esto suceda, pero no por el momento.

Al respecto, su obsesiva meta por imponer en el mercado sus NCs –Network PCs- por las llamadas PCs tontas, no tuvo el éxito esperado.

Las NCs son computadoras con mínima memoria, sin disco duro y con un procesador de gama baja, diseñadas para conectarse a una red local o a Internet. La idea del Network Computer se apoya en que muchos usuarios no necesitan una máquina especialmente potente y pueden alimentarse de los recursos de un servidor o de Internet. Esto además de reducir costos, facilitaría la administración de los terminales desde un servidor central, sobre todo en el caso de las empresas. El planteo parece brillante, pero todavía necesita madurar el mercado.

De todos modos Ellison ha decidido insistir con su empresa, la Network Internet Computer Inc., presentando una nueva versión de su NC, que en esta ocasión se llama NIC (Network Internet Computer) a un costo muy económico para comercializarla a muy bajo precio.

Este carismático multimillonario cuenta entre sus amistades a Steve Jobs, máximo responsable de Apple y competidor acérrimo de Gates, gusta de invertir millones en aviones, veleros y construcciones, y dice que “no se es realmente rico hasta que no se ve el dinero”. Experto a la hora de obtenerlo y disfrutarlo se estima que su fortuna está valuada en casi 50.000 millones de dólares.

“El dinero trabajará por mí”, John Davison Rockefeller

Monday, May 5th, 2008

Amante del dinero, el hombre de las muchas vidas que naciera en 1839 en los Estados Unidos de una familia de inmigrantes judíos-alemanes, en sus modestos inicios llevó un libro al que llamó “Mayor A” y que junto a su autobiografía “Random Reminiscences”, se constituyeron en una obra perfecta de su enorme capacidad negociadora y la ambición ilimitada de pródigo empresario.

El fue quien vendía a sus compañeros de escuela piedras de colores y de formas variadas lo que le proporcionó sus primeras entradas al acumular esos ingresos en un tazón azul al que denominó su primera caja fuerte. A partir de allí quedó demostrado su talento para las transacciones financieras.

Cierto día decidió contar su tesoro y se encontró con la suma de cincuenta dólares, justamente y por esas cosas del destino, un granjero de los alrededores necesitaba exactamente esa suma para saldar una deuda de forma urgente, y ahí estaba el pequeño gran John que se la facilitó a un interés del 7% anual, descubrió azorado que su capital dado en préstamo retornaba a su bolsillo con 3 dólares y medio de interés. A partir de ese momento su frase “decidí hacer trabajar al dinero en mi lugar” fue emblema de millones de emprendedores del mundo entero, mientras su nuevo compañero de ruta contable sería “El registro A”, el más fiel registro de disciplina y orden del debe y el haber como códigos de su vida. Había descubierto, entonces, que el dinero bien utilizado genera capital. Fogueado por su padre en el campo de las utilidades lucrativas, hacer dinero fue su talento natural. Invirtió en cuantiosos rubros, hasta llegar a controlar el 90% de las refinerías de petróleo de Estados Unidos, y poco después ejercería el monopolio de los canales de distribución.

Organización y una férrea energía fueron también los rasgos que lo llevó a ser uno de los hombres más poderosos del mundo. Se calcula que su fortuna personal llegó a alcanzar los 1.000 millones de dólares, mientras que sus aportes filantrópicos, del que no era muy afecto, alcanzaron los 550 millones.