Historias de emprendedores: Andreas Pavel, inventor del walkman
¿Un filósofo, intelectual y amante de la política puede ser el creador de uno de los inventos más trascendentales de la cultura de la segunda mitad del siglo XX?
Andrea Pavel vivía en San Pablo, y en los míticos años 60 rondaba los 20 años y estudiaba filosofía. Un día, en una charla política con otros jóvenes amigos, surgió la idea de sacar la música a las calles. Ese fue el germen de la idea, aunque todavía debería transitar un largo camino.
Pavel trabajó en un canal de televisión y en la industria editorial antes de decidir volverse a Europa, de donde se había ido con su padre a los 6 años. En ese viaje, se llevó en la valija un prototipo de lo que él denominaba “stereobelt”, que era un cinturón que llevaba un estéreo portátil para escuchar música. Aquella ilusión adolescente de los 60 daba así su primer paso.
Pavel comenzó a presentar su invención en empresas como Grundig, Philips, Yamaha e IT&T pero nadie quiso comprar su aparato. Entonces decidió patentar el invento en Italia, Alemania, Estados Unidos, Inglaterra y Japón.
Finalmente, siete años después de esa recorrida frustrante por las grandes compañías, en 1979 Sony decidió comercializar el walkman, bajo el nombre TPS-L2, aunque nunca llegó a reconocerle a Pavel sus derechos de propiedad intelectual. Esto originó una demanda legal en Gran Bretaña, de Pavel contra Sony, que acaba de finalizar en el 2005 con un arreglo extrajudicial ofrecido por la propia Sony.
La historia de los derechos del walkman finalizó bastante después de que los revolucionarios aparatitos hayan desaparecido del mercado, con la recompensa merecida para su inventor original.
Fuente: Universidad de Palermo
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